Hoy, desde Academia Cruellas, nos adentramos en un tema fascinante, a saber, los orígenes del lenguaje. Lo que sabemos a día de hoy es que desconocemos cual es el origen del lenguaje. Intuimos que el lenguaje debió desarrollarse hace cien mil o cincuenta mil años. Tampoco hemos encontrado ninguna evidencia física al respecto. Por ello, se han originado algunas especulaciones a lo largo de los siglos. Vamos a ver algunas de estas especulaciones.

El origen divino

Según la Biblia, Dios creó a Adán, y creó a todos los animales, y por supuesto, ya con el lenguaje incorporado. Según el hinduismo el lenguaje proviene de la diosa Sarasvati, esposa de Brahma, creador del Universo. En definitiva, para la mayoría de las religiones el lenguaje humano tiene un origen divino. El faraón Psamético quería probar esta teoría, y para ello cogió a dos recién nacidos, los aisló dos años en compañía de varias cabras y de una pastora muda. Quería que crecieran sin entrar en contacto con ninguna lengua, y entonces terminarían por usar espontáneamente la lengua original dada por Dios. Bien, como hemos dicho, estos niños empezaron a hablar espontáneamente. Sus palabras no eran muy egipcias, sino que parecía se la palabra frisia bekos, que significa “pan”. Por lo tanto, el faraón llegó a la conclusión de que el frigio debía ser la lengua de los dioses. Lógicamente esta conclusión es poco factible. Es posible que los niños no tomaran esta palabra de ninguna fuente humana, sino que se la debieron oír a las propias cabras (si se elimina la terminación -kos, ¿no estamos escuchando a las cabras?).

La hipótesis de la adaptación física

Esta especulación se centra en examinar los rasgos físicos de los seres humanos, los cuales podrían ser los responsables de la generación de los sonidos del habla. Sabemos que en los primeros tiempos de la evolución se produce una transición desde una postura cuadrúpeda hasta una postura erguida. Estos cambios los observamos a la perfección entre un hombre del Neanderthal con respecto al esqueleto de un gorila. Ahora bien, por sí solos, estos rasgos no tendrían por qué dar lugar a la producción del habla, pero eso sí, constituyen indicios adecuados de que una criatura que los poseyera probablemente sería capaz de hablar.

El origen genético

Podemos concebir a un bebe a lo largo de sus primeros años de vida como un ejemplo de los cambios físicos que ha experimentado el ser humano. En el momento del nacimiento, el cerebro del bebé pesa únicamente la cuarta parte de lo que llegará a pesar en el estadio adulto y su laringe se encuentra situada en una posición mucho más elevada de la garganta, lo que le permite, al igual que los chimpancés, respirar y beber al mismo tiempo. En poco tiempo, la laringe desciende, el cerebro se desarrolla, el niño adopta una postura erguida y comienza a andar y a hablar. Estos procesos casi automáticos, han llevado a algunos científicos a buscar el origen del lenguaje en algo más importante que las meras adaptaciones físicas. Como solución a este enigma, surge la hipótesis del innatismo, la cual sugiere que el origen del lenguaje se encontraría en el genoma humano, quizás en algún tipo de mutación crucial. Por lo tanto, la aparición del lenguaje no había sido el resultado de un cambio gradual, sino algo que habría sucedido con bastante rapidez.

Escrito por Oscar Cruellas

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