Hoy desde Academia Cruellas vamos a ver la antítesis de Newton que no es otro que Einstein. Einstein no es tanto el sucesor de Newton como su imagen antitética. Newton venía a cerrar espléndidamente en un sistema todos los esfuerzos del siglo XVII. Por el contrario, Einstein abre un mundo nuevo en el que las teorías e hipótesis proliferan por doquier, para no hablar de las doctrinas filosóficas que intentan dar razón de la nueva ciencia. Newton insiste continuamente en el valor del razonamiento inductivo y en el rechazo de las hipótesis, pero establece paradójicamente un sistema altamente metafísico.

Einstein insiste en el valor autónomo, lógico, de conceptos y enunciados, y en el papel mediador de la intuición para enlazar el mundo de la lógica y el de la experiencia, guiado por los principios racionales de completitud, independencia y simplicidad;

“El sistema de conceptos es una creación del hombre junto con las reglas de la sintaxis que constituyen la estructura de los sistemas conceptuales. Aunque desde el punto de vista lógico los sistemas conceptuales son enteramente arbitrarios, están sometidos a la exigencia de permitir la coordinación más cierta (intuitiva) y completa posible con la totalidad de las experiencias sensoriales; en segundo lugar, dichos sistemas se proponen llegar a la mayor parquedad posible de elementos lógicamente independientes (conceptos fundamentales y axiomas), es decir, conceptos no definidos y enunciados no derivados (postulados)” P.A. Schilpp: Albert Einstein: filósofo y científico.

Y, sin embargo, Einstein parte paradójicamente de un hecho físico irreductible a la teoría anterior: la constancia de la velocidad de la luz. Por último, Newton permite la continua degradación del sistema (verosimilitud en lugar de exactitud), para introducir en él una Divinidad providente, mientras que Einstein afirma enfáticamente que “Dios no juega a los dados”, acentuando así su creencia en un determinismo estricto. Y, sin embargo, en esa continua paradoja, implicada en la obra de los dos grandes hombres, el sistema newtoniano va a permitir, en la Ilustración, la aparición de un férreo determinismo, mientras que las consecuencias de la obra einsteiniana presentan un casi insalvable indeterminismo.

Escrito por Oscar Cruellas

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