Hoy desde Academia Cruellas vamos analizar la figura de un rebelde marginado como es el caso de Byron. Byron salió de Cambridge para emprender el gran viaje por Italia que completaba la educación clásica de un gentleman. Ahora bien, lo prolongó hasta Grecia, entonces una ruta todavía no muy segura. Desembarcó en Lisboa, cruzó a caballo hasta Sevilla y volvió a embarcar en Gibraltar para dirigirse a Grecia. Cuando volvió a Inglaterra publicó el Childe Harold, escrito con los recuerdos de su viaje. El éxito fue instantáneo y el joven lord fue recibido por la sociedad de Londres.

¿Existe un Byron político? Byron fue lord de rebote, sin esperarlo, cuando su abuelo murió son poder dejar el título a otros herederos más directos, muertos prematuramente. De niño vivía con su madre en Aberdeen (el padre se había fugado a Francia con otra mujer) y asistió a una escuela popular. Su madre era noble arruinada. La infancia de Byron fue anónima, sórdida y pobre, agravada por su cojera congénita y por los dolorosos intentos de corregirla.

Byron conoció en su niñez la sordidez escocesa de la revolución industrial, los suburbios, la vida creada por la fábrica y la división del trabajo. Byron que por su título pertenecía a la Cámara de los Lores, pronunció allí un discurso cuando el gobierno0 pretendía aplicar la pena de muerte a los obreros que destruyeran las máquinas. Una parte del discurso es el siguiente:”Los obreros son evidentemente culpables del crimen capital de la pobreza. ¿Cuáles son vuestro remedios? ¿No hay ya bastantes penas capitales en vuestras leyes? El desgraciado famélico que ha desafiado vuestras bayonetas ¿va a retroceder ante vuestros decretos? En las provincias más oprimidas de Turquía no he encontrado miseria más sórdida como en el corazón de la cristiana Inglaterra”

El poema de Byron Childe Harold, aparecido ese año, le presentaba como un rebelde ante la sociedad y el estilo de vida burgués, que denunciaba como hipócrita, mezquino y cursi. Byron tuvo que marcharse de Inglaterra en 1816 por tener una hija con su hermana, a la cual, puso por nombre Medora. La puritana sociedad inglesa no ponía, como Byron, el amor por encima de todas las cosas, y ante su incesto le hizo al vacío hasta que Byron se exilió. Al salir de su país, sus pasiones políticas se encauzaron hacia Italia y Grecia, que luchaban por la independencia.

Byron encarnó el arquetipo del rebelde ya que reunió en su personalidad los grandes mitos occidentales de rebeldía: angélico como Satán, heroico como Prometeo y romántico.

Escrito por Oscar Cruellas

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