Para Vitoria, el hombre es sociable por naturaleza. su sociabilidad no queda satisfecha con la familia, y por lo tanto, necesita de la sociedad política para alcanzar la perfección. Vitoria define la sociedad política como aquella comunidad perfecta, o República que no es parte de otra, sino que tiene leyes propias, consejo y magistrados propios, y cita como ejemplos los reinos de Castilla y Aragón.

Vitoria afirma que la comunidad política es la titular inmediata del poder, que recibe de Dios. El fin de la comunidad es la consecución del bien común, pero, como no puede alcanzar cómodamente esta finalidad por sí misma, designa a alguna persona en particular para que asuma el gobierno, y le transmite la potestad que ostentaban inicialmente. Esta transmisión consiste en un acto reconocible en cierto modo al pacto de sumisión que desarrollarán autores posteriores, pero con caracteres propios (Vitoria no presenta un contrato que dé origen a la sociedad, porque ésta surge de la natural sociabilidad del ser humano).

Para él, la forma de gobierno de la sociedad no es importante, aunque se decante por una monarquía hereditaria. El rey, constituido por la comunidad política, no ostenta un poder distinto al que tendría la República, sino el que ésta ha delegado, de modo que, si se aparta de la consecución del bien común, la República puede separarlo del poder incluso con el empleo de la fuerza.

Escrito por Oscar Cruellas

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