Las características más importantes del barroco español son las siguientes:

  • Un naturalismo muy equilibrado y una composición sencilla.
  • Predominio de la temática religiosa y especialmente en su versión ascética y mística. Si bien es verdad que Velázquez introduce el paisaje y la fábula pagana y Zurbarán los bodegones.
  • Ausencia de sensualidad debido al implacable marcaje de la iglesia española sobre los artistas.
  • El Tenebrismo, que fue un recurso importado de Italia.

Zurbarán

Tuvo sus mejores clientes en los conventos sevillanos, y a pesar de que trabajó para la Corte, su gusto se limitó a los temas monacales. Entre sus obras importantes nos encontramos “San Hugo”, donde sobresale el blanco blanquísimo de los hábitos de los monjes y el bodegón sobre la mesa.

Zurbarán queda como una figura aparte de la escuela sevillana, ya que esta se caracterizaba por la pompa, mientras que en Zurbarán destaca la religiosidad más estricta, apoyándose fundamentalmente en el blanco y prescindiendo de los fondos arquitectónicos.

Por último, un género con el que Zurbarán casi logró la perfección fue el de los bodegones, en el que sabe imponer una sobria ordenación y logra la inmaterialidad a través de la luz blanca.

Velázquez

Nació en Sevilla. A los 11 años ingresó en el taller de Pacheco, pero muy pronto rompió los moldes pictóricos que le inculcaron para iniciar un arte más vivo. En esta primera etapa sevillana sus obras se caracterizan por el Tenebrismo. Con el apoyo de su suegro, consiguió trasladarse a la Corte y ser nombrado en 1623 pintor de cámara regio y gozar del favor del Conde de Olivares y de la amistad de Felipe IV. Durante esta época Rubens le aconseja que viaje a Italia, cosa que hace. La estancia en Italia le llevará al abandono del Tenebrismo así como a incorporar nuevas cuestiones como el color, el desnudo o la perspectiva aérea.

A su regreso de Italia se consolida como el gran retratista de la Corte. En este género, Velázquez se distancia de otras escuelas europeas, ya que acentúa los símbolos y la hondura psicológica de la expresión. Pero, al mismo tiempo, también es el pintor de bufones y de enanos.

Velázquez realizó un segundo viaje a Italia para comprar cuadros para las galerías reales españolas, y de esta época es el retrato del papa Inocencio X.

El retorno a la Corte en 1651 le dará la oportunidad de pintar sus obras más importantes como La Venus del espejo, Las Meninas y las Hilanderas. Allí encontramos algunas aportaciones de Velázquez, como sobre todo el manejo de la luz y la conquista de la profundidad, que no fueron superadas.

Murillo

Se adaptó al gusto de la época y reflejó una religiosidad familiar. Su mayor preocupación lo constituye el color, y no otras cuestiones pictóricas. Es en los años 1640-60 cuando conoce el éxito, lo cual le obligan a no salir de la ciudad, y sus temas quedan estancados, ya que se repiten constantemente.

Escrito por Oscar Cruellas

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