Hoy analizamos como el triunfo de la perestroika necesitaba que la Guerra Fría terminara.En el XXVII Congreso del partido Comunista en febrero de 1986 es donde encontramos por primera vez las palabras perestroika, glasnost (transparencia) y democracia. En dicho congreso Gorbachov avanzó las ideas generales para renovar el procedimiento electoral. En dicho procedimiento deberían imperar la pluralidad de candidaturas y el voto secreto. Ahora bien, Gorbachov se dio cuenta rápidamente de las resistencias que había a dichos procedimientos. Dichas resistencias provenían de los elementos más conservadores del Partido Comunista, pero también de colaboradores muy cercanos a su persona como era el caso del responsable de la ideología Igor Ligachov.

Fue en la XIX Conferencia del partido cuando Gorbachov consiguió que el partido aceptase su propuesta de constituir un congreso de diputados del pueblo compuesto por 2250 miembros, una tercera parte de los cuales eran designados “a dedo”, mientras que las dos terceras partes restantes serían aquellos candidatos que obtuvieran un mayor número de votos en cada colegio electoral. Esto era una innovación respecto del sistema vigente, ya que, hay que recordar que el sistema vigente en aquellos años prohibía la posibilidad de múltiples candidatos.

Con este cambio además se desdibujaba el papel del partido, y se acentuaba el papel del estado. Ahora bien, este sistema continuaba siendo incierto e híbrido ya que no estaban claras las competencias del estado y del partido.

Al mismo tiempo, Gorbachov tenía claro que si quería continuar por el camino de las reformas, tenía que disminuir los gastos militares en los cuales estaba enfrascada la URSS. En primer lugar de Afganistán, que era una guerra que ya duraba seis años, y que además no había ninguna posibilidad de una victoria o de una salida negociada. Ya en abril de 1986 el Politburó tomó la decisión de abandonar Afganistán, ahora bien, dicha decisión se mantuvo en secreto durante un año. Además, durante un encuentro en 1987 entre el ministro de asuntos exteriores soviético Shevarnadze y el secretario de estado de la administración norteamericana G. Schultz, el primero le comunicó a la administración norteamericana que pensaban abandonar Afganistan. A pesar de ello la administración Reagan continuó enviando ayuda militar a los muyaidines afganos. En la cumbre que celebraron ambos países en Moscú, Gorbachov comunicó a Reagan la intención de retirar las tropas cubanas de Angola.

Otro agujero económico que había que solucionar era el contingente de tropas soviéticas a lo largo de la frontera con China, en donde además estaban instalados 279 misiles de medio alcance. Todo ello se fue reduciendo, lo que hizo posible una normalización de las relaciones Moscú-Pekín que se ratificó con la visita de Gorbachov a Pekín en mayo de 1839. Además, con respecto a los países de Europa oriental, Gorbachov les hizo saber a los dirigentes de sus respectivos partidos comunistas que la URSS no intervendría en caso de que dichos gobiernos sufrieran presión por parte de la opinión pública. De alguna forma, ello equivalía a cargarse la doctrina Breznez sobre la soberanía limitada.

Escrito por Oscar Cruellas

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