El hecho más importante que se produjo a finales del siglo XIX fue la expansión de Europa al resto del mundo, lo cual originó tensiones entre las potencias y difundió la idea de que el equilibrio de poder se tenía que tratar a nivel mundial y no solo dentro de Europa. Este hecho ocasionó que los países asiáticos y africanos  se abrieran a la influencia de Europa. Como es bien sabido, el mapa de África fue dividido como resultado de los regateos entre las potencias colonizadoras y con arreglo a sus intereses económicos y diplomáticos. Estas fronteras artificiales no respondían a la realidad económica ni a la realidad étnica, algo que los hemos visto hasta hace poco con diversos enfrentamientos tribales. ¿Por qué se produjo todo este movimiento imperialista? Ha habido diversas interpretaciones, y podemos considerar que es un conjunto de causas. Ahora bien, las razones económicas desempeñaron un papel importante a la hora de que los gobiernos europeos se embarcaran en la expansión colonial. También que las razones económicas no explican por si mismas todo este movimiento, y tenemos que tener en cuenta otros factores como pueden ser explorar nuevos territorios, la expansión misionera, prestigio, etc.

Por ejemplo Francia se introdujo en África occidental y central más por razones de prestigio que por razones económicas. O Rusia buscaba en Manchuria un lugar donde establecer una gran base naval que le permitiera presionar al Gobierno chino. O el caso italiano cuando ocupó Etiopía la finalidad fue dar satisfacción a los sentimientos nacionales. Gran Bretaña, que tenía intereses en todas las partes del mundo, se metía en todos los sitios a la vez, bien para proteger una posición adquirida o bien para encontrar nuevos campos de acción.

Indudablemente, todas las ocupaciones coloniales tuvieron el mismo discurso, y este no era otro que los intereses científicos o humanitarios. Incluso el caso más extremo de brutalidad que llevó a cabo el rey belga Leopoldo II en Congo fue vestido por intereses científicos y filantrópicos.

En África los enfrentamientos fueron constantes. Pero fue en África del Sur donde las diferencias fueron muy grandes. En África del Sur Gran Bretaña poseía la colonia de El Cabo y Natal, Alemania el suroeste africano desde 1884 y Portugal sus colonias de Angola y Mozambique. Gran Bretaña se dirigía hacia la explotación de los yacimientos de oro y diamantes del Transvaal y del Orange. Esto amenazaba los intereses alemanes, especialmente los intereses financieros. Alemania resistió y se proclamó en defensor de de la independencia del estado boer. Esto ocasionó un profundo malestar en la opinión pública británica. Pero esta resistencia alemana duró poco, y llegó a un acuerdo con Gran Bretaña, en el cual se ponían de acuerdo para repartirse las colonias portuguesas. De esta forma cuando el gobierno británico se decidió en 1899 acabar por la fuerza con la resistencia de los Boers el gobierno alemán no puso ningún obstáculo a esta política inglesa. Alemania salió de Transvaal pero no sacó nada a cambio ya que el acuerdo con el que habían llegado con los ingleses se quedó en letra muerta.

En China surgió un nuevo foco de enfrentamiento. El Gobierno imperial manchú no veía con buenos ojos la entrada de occidentales en su territorio, a pesar de que fue obligado a ello a partir de 1842. Por otro lado, la dinastía manchú estaba debilitada interiormente ya el transporte estaba muy atrasado, la producción era muy rudimentaria, y el ejército no poseía el material más adecuado. Esta debilidad atrajo a las potencias industriales y también a Japón. Este tomo la delantera y desembarcó tropas en Corea, lo cual dio lugar a la guerra chino-japonesa que finalizó con el tratado de Simonoseki, con ganancias para Japón. Ahora bien estas ganancias topaban con los intereses rusos en Liao-Tung. El gobierno del zar, apoyado por Francia y Alemania impuso la revisión del tratado y consiguió que Liao-Tung quedara abierto a la expansión rusa. A partir de ahora, la debilidad del gobierno chino hace que los europeos consigan  concesiones de ferrocarriles y de territorios en arriendo. Rusia, Alemania, Francia y Gran Bretaña se repartieron diferentes zonas de influencia de China. Estados Unidos no participó en dicho reparto, pero sí que es verdad que a raíz del enfrentamiento con España, consiguieron Filipinas y la isla de Guam. En 1899 las sociedades secretas chinas se alzaron contra esta situación, pero de nuevo dicho alzamiento fracasó.

En América Central surgió la cuestión del canal interoceánico. En América Estados Unidos intentaba eliminar los intereses que todavía poseían los europeos. El caso más clamoroso fue Cuba, como ya hemos comentado en un podcast anterior. Este éxito ocasionó que el Gobierno americano volviera de nuevo sobre el tema del Canal ya que Estados Unidos y Gran Bretaña habían llegado por el tratado de Clayton- Bulwer a no ejercer un control exclusivo sobre aquel canal cuando este fuera establecido. Estados Unidos consideraba que aquel canal debía de estar bajo mando americano. Los ingleses no hicieron caso, pero después de dos años de negociaciones Estados Unidos fue reconocido como el único que tenía derecho a construir el canal y de poseer una fuerza militar. Como vemos, obligaron a los ingleses a alejarse de América.

Como vemos, todos estos intereses económicos, políticos, geoestratégios y de cualquier índole acarrearon conflictos armados: guerra chino-japonesa, guerra hispano-americana, guerra sudafricana. Ahora bien, todavía estos conflictos permanecieron “localizados”

Escrito por Oscar Cruellas

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