De todos los países hispanoamericanos tan sólo Argentina, Paraguay, Venezuela y Chile mantuvieron durante todo el conflicto de la I Guerra Mundial la neutralidad hacia uno u otro contendiente. El resto de los países, tras la intervención de Estados Unidos, participaron en el conflicto, si bien en muchos casos su participación fue simbólica. Ahora bien, la economía de la región experimentó un proceso de crecimiento y expansión que ya había comenzado en décadas anteriores. Los estados participantes en la contienda necesitaban más que nunca los productos agrícolas y las materias primas que proporcionaban los países americanos (petróleo en Venezuela, carne y lana argentina, cobre chileno, etc). De esta forma las exportaciones globales experimentaron un intenso crecimiento, y al mismo tiempo también crecieron las importaciones de productos terminados, especialmente de Estados Unidos. Así, por ejemplo, Argentina registró un incremento de su balanza de pagos del 305% a lo largo de 1914 a 1920.

Durante estos años es cuando se inician todas las inversiones en infraestructuras tales como carretera. Esto ocasionó la llegada de capitales desde el extranjero, especialmente de Estados Unidos. Esto ocasionó que Inglaterra perdiera su posición de privilegio en el continente a favor de Estados Unidos

Ahora bien, era una prosperidad sustentada sobre una base de exportaciones de productos agrícolas y materias primas, y por lo tanto determinada por los precios de dichos productos en los mercados mundiales. Si estos precios descendían, las balanzas de pagos de dichos países se resentían. Esto lo experimentaron los ganaderos argentinos y uruguayos, en los años de postguerra, cuando el mercado europeo dejó de comprar dichos productos.

Por otro lado, fueron años de relativa estabilidad política en la zona, eso sí, marcados por formas no democráticas ya que dicha estabilidad se sustentaba en dictaduras militares como en la Venezuela del general Juan Vicente Gómez, o en caudillismos populistas como en el Perú de Augusto B.Leguia y su movimiento “Patria nueva”.

En Argentina, las elecciones de 1916 fueron ganadas por la Unión Radical y ello marcó un periodo de normalidad constitucional, mientras que en Uruguay el Partido Colorado aseguraba el equilibrio político del país. Más difícil fue la vida política en Chile ya que allí había ganado las elecciones presidenciales la Unión Liberal de Arturo Alesandri. Fue reelegido nuevamente en 1924, para posteriormente ser obligado por una Junta militar a irse al exilio, y regresar de nuevo en 1925 para asumir de nuevo el cargo de presidente y convocar una asamblea constituyente.

Escrito por Oscar Cruellas

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