Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy vamos a analizar un aspecto de un país fascinante como es Japón. A partir de 1881 se extiende la fase de consolidación y apogeo del Japón Meiji sobre el fundamento de las reformas y que llega hasta 1912. A destacar tres aspectos: la nueva organización política, el crecimiento económico y la expansión exterior.

La regulación de la actividad política se produce con la promulgación de la Constitución de 1889. El sistema se define como constitucional y liberal, se crea un Parlamento y se organizan los partidos políticos que van a actuar en la vida política, pero que va a continuar controlada por la misma oligarquía Meiji. En octubre de 1881, tras una serie de acontecimientos en el selo de la oligarquía dominante, el emperador dio un edicto prometiendo a la nación un parlamento, lo que fue seguido de la organización de los primeros partidos políticos, tanto el oficial del propio gobierno oligárquico, como liberales de oposición.

La elaboración de la Constitución prometida por el emperador llevó varios años: en 1881 el conde Ito recibió el encargo imperial de preparar un texto constitucional, y con esta finalidad viajó por Europa hasta 1883 acompañado de un grupo de técnicos y juristas para conocer y estudiar las constituciones europeas. Después de regresar a Japón se dedicó a una doble tarea: por un lado a redactar el texto que iba a proponerse como Constitución imperial japonesa, y por otro a reorganizar la estructura gubernamental y la administración central, instituyendo un nuevo gobierno, con el propio Ito de primer ministro, y todo ello siguiendo el modelo alemán. En 1888 ya disponía de borrador de la Constitución, que fue revisado por un Consejo privado y promulgada por el emperador el 11 e febrero de 1889. Esta constitución, de corte prusiano, era autoritaria y algo ambigua, establecía dos Cámaras, así como el juego de los partidos políticos, pero dejaba los resortes del poder ejecutivo en manos del emperador y su gobierno, lo que beneficiaba a la oligarquía en contra de las corrientes liberales. El nuevo sistema establecido por la Constitución entró en funcionamiento manteniéndose de manera ininterrumpida hasta los años de entreguerras, con escasas variantes y sólo con los cambios de adaptación y oportunidad en cada momento del proceso. ¿Cómo queda el poder? La oligarquía forma un grupo cerrado propietario del poder, y los partidos políticos van obteniendo un lugar en el poder establecido, de acuerdo con la Constitución.

Ambos grupos se corresponden, por su ideología e intereses, con su composición social; la oligarquía constituye un grupo homogéneo, integrado por tecnócratas y occidentalizamos, procedentes de la aristocracia tradicional y ahora componentes de la nueva aristocracia del poder económico y político, formando la nueva clase dirigente. Los partidos políticos que representan a los liberales están integrados por la burguesía y las nuevas clases medias que se oponen al poder oligárquico y van adquiriendo parcelas de poder político y social.

En 1912 fallece el emperador Meiji y le sucede el nuevo emperador Taisho, que inicia una nueva era, así llamada hasta 1926. En torno a 1913 se produce una paralización política del sistema, tras el turno de partidos y la proliferación de otros grupos políticos. Al mismo tiempo van surgiendo movimientos extraparlamentarios de oposición, expresión de las nuevas realidades sociales, de clases medias y populares y sectores obreros.

Escrito por Oscar Cruellas

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