A raiz de los últimos acontecimientos ocurridos en Barcelona y otras ciudades de Catalunya, hay desde Academia Cruellas queremos clarificar el concepto de desobediencia civil, ya que parece que todo el mundo habla sobre ello, pero pocos han reflexionado sobre ello. Y para ello, seguimos los ensayos políticos de Habermas, el cual analizó el problema de la desobediencia civil en dos artículos publicados en los años ochenta en la República federal de Alemania.

¿Qué entiende Habermas por desobediencia civil? “La desobediencia civil aparece en una protesta moralmente fundamentada en cuyo origen no tienen por qué encontrarse tan sólo convicciones sobre creencias privadas o intereses propios (aspecto moral); se trata de un acto público que, porregla general, es anunciado de antemano y cuya ejecución es conocida y calculada por la policía (aspecto político); incluye un propósito de violación de normas jurídicas, sin poner en cuestión la obediencia frente al ordenamiento jurídico en su conjunto (aspecto normativo); requiere la disposición de admitir las consecuencias que acarrea la violación de la norma jurídica; la violación de la norma, que es manifestación de la desobediencia civil, tiene un carácter simbólico: aquí es donde reside el límite de lo medios no violentos de protesta”.

Estamos en un Estado de Derecho, y por lo tanto esta es una construcción legítima desde su propio origen ya que los ciudadanos de los Estados democráticos apuestan por darse un marco de convivencia, y el Estado surge de esta libre voluntad que nos hemos dado los ciudadanos. Lo ideal en un Estado de Derecho es que lo legal y lo legítimo (como apelan algunos nacionalistas) sean coincidentes. El problema es cuando estas dos esferas no coinciden y siguen caminos diferentes. Es entonces cuando puede surgir la desobediencia civil. Entonces la desobediencia civil aparece como un infracción de una norma contraria a los principios universales aceptados por todos los ciudadanos racionales. Podríamos catalogarla como una defensa del sistema, de su legitimidad, de sus fundamentos últimos. Y como demostración de esta defensa del sistema es la aceptación voluntaria de la sanción. El colectivo desobediente llevaría a cabo un toque de atención para que el sistema mejore entre lo legal y lo legítimo. ¿Algo te todo ello ocurre en Catalunya? ¿Quieren mejorar el Estado democrático de Derecho? ¿Aceptan las penas por todas sus acciones?

Si estas interesado en el tema, puedes consultar los siguientes libros:

HABERMAS, J.; ENSAYOS POLÍTICOS, BARCELONA, PENÍNSULA

SPAEMANN, R.: LÍMITES. ACERCA DE LA DIMENSIÓN ÉTICA DEL ACTUAR,MADRID, EIUNSA

Escrito por Oscar Cruellas

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